El estrés y el trabajo



El estrés laboral afecta negativamente a la salud psicológica y física de los trabajadores, y a la eficacia de las entidades para las que trabajan. (Organización Mundial de la Salud).

Es el riesgo más silencioso.

Cuando las demandas laborares superan nuestra capacidad de respuesta a las mismas, ahí llega él en su versión más dañina.

Y no decimos que el estrés sea del todo malo puesto a que el mismo nos ayuda a mantenernos activos antes cualquier situación, sin embargo, cuando nos exponemos constantemente a sobrecargas de trabajo, a ambientes tóxicos y a lugares cuya ergonomía no ayuda a la productividad, esto puede acarrearnos daños a nuestra salud física y mental y afectar de una manera sorprendente nuestra vida personal.

¿Te suena familiar?

Pero ¿cuáles personas son más propensas a sufrir de estrés, ansiedad y depresión por causa del trabajo?

1-  Aquellas que no saben ni quieren desconectarse del trabajo.

Esas que no perdonan los días libres, feriados ni las vacaciones para escribir o llamar para asuntos de trabajo que posiblemente no sean urgentes.

2- Las que se llevan trabajo a casa sin ser necesario.

Recuerda que el trabajo nunca se acabará y si no aprendes a planificarte y organizarte no podrás salir de ese círculo vicioso.

3- Quienes piensan que el trabajo y la vida profesional está por encima de la vida personal.

Las que creen que los empleados o que sí mismos deben priorizar enfermedades de hijos y la propia salud antes de faltar un día al trabajo. Y nos vienen más ejemplos a la mente…

4- A aquellas personas que sienten que todo debe girar en torno a lo laboral: ya no hay tiempo para las actividades con los amigos.

Trabajan hasta tarde innecesariamente; dicen que no a cualquier actividad social que no sea relacionada con el trabajo.

5-  Las que viven en el afán por controlarlo todo y no delegar nada. Aquí vienen los que no saben trabajar en equipo, los que se creen superhéroes, pero crean cuellos de botellas; los que microgestionan y no permiten que las cosas fluyan para luego quejarse de que “todo lo hacen ellas” y “si no lo hago yo, nadie lo hará”.

6-  Aquellas que quieren ser admiradas por todos y en especial, por sus jefes. Las que están dispuestas a sacrificar el todo de manera obsesiva y absurda por el trabajo; las que piensan que pierden el sentido cuando los superiores o pares no les reconocen.

Si ves algunas características en ti y sientes que las cosas se están saliendo de control, estás a tiempo para hacer arreglos. La vida es muy corta para no disfrutar sanamente de lo que amas hacer.

 Recuerda que el trabajo es un medio NO EL FIN.

Comentarios

  1. Me gusta la frase (El trabajo es un medio NO EL FIN). Creo que es necesario que aprendamos a balancear nuestra vida.

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